El Santiago Bernabéu se engalana para recibir una nueva noche de Liga de Campeones. Al Real Madrid le restan ocho partidos en su camino hacia revalidar su corona europea y un empate ante el Manchester City le sirve para asegurar su plaza en octavos. A pesar de ello, el lustre del que goza la Champions por Chamartín y la rivalidad forjada con los ingleses a golpe de partidazos movilizan a la parroquia blanca. Le brindan a los suyos un recibimiento de altura e inundan los aledaños del feudo merengue de humareda y colorido. Los cánticos de aliento se alternan con los negativos recuerdos hacia Guardiola y el Barcelona, incluso alguno contra Pedro Sánchez. El grandioso ambiente exterior no se traslada...
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